jueves, 10 de agosto de 2017

TIEMPO PARA COBRAR PERSPECTIVA.



Los días de verano en los que nos encontramos no solo son días de vacación y descanso para muchos –entre los que nos contamos-, sino también días para mirar el horizonte que nos aguarda y cobrar nueva perspectiva, y para hacer acopio de energía con la que retomar y seguir la actividad que como Asociación nos hemos marcado en la defensa de la función pública, justo ahora que se cumplen 35 años de la aprobación del Estatuto de Autonomía de Aragón y, pese a todo el tiempo transcurrido, nos hallamos todavía con una Administración autonómica cuyas carencias resultan injustificables, situación que solo cabe achacar a la desidia de los responsables políticos –incluido, por supuesto, el actual gobierno autonómico de Javier Lambán- y al desistimiento de buena parte de los funcionarios públicos en su compromiso con una buena Administración al servicio de los ciudadanos.

El verano también es ocasión propicia para la reflexión –en la que no puede faltar la debida dosis de autocrítica, sobre todo aquello que siendo anómalo e irregular nos hemos acostumbrado a ver como parte irremediable de la realidad administrativa- y para renovar objetivos de mejora o perfilar iniciativas de control y exigencia, pero todo ello desde la premisa de nuestro compromiso personal y directo con el funcionamiento diario de los servicios públicos y el cumplimiento estricto de nuestra función en la aplicación de las normas, en la satisfacción del interés general y en la realización de los derechos de los ciudadanos, única razón de ser de los aparatos administrativos y de los servicios públicos.

Hemos entendido siempre que el papel de los servidores públicos en una sociedad democrática es de una particular relevancia, con el doble cometido de ejecutar el programa político del Gobierno elegido por los ciudadanos –y expresión, por lo tanto, de la voluntad mayoritaria de la sociedad- y de asegurar el respeto de la legalidad y el funcionamiento de las garantías propias del Estado de Derecho –tarea que no corresponde en exclusiva a la Administración Pública, pero que constituye una de sus tareas básicas en nuestro actual modelo constitucional-, y el cumplimiento de esa doble tarea requiere de una necesaria reflexión colectiva, de una cultura organizativa fuertemente comprometida con ambos cometidos y de una conciencia clara de las obligaciones que comporta el papel que nos corresponde en el aseguramiento del buen gobierno y de la buena administración, es decir, cuál es nuestra participación en la calidad democrática de nuestras instituciones.

Desde esta Asociación tratamos justamente de desarrollar la reflexión sobre el papel que ha de cumplir la función pública en una democracia como la española y la contribución que a avanzar y profundizar en tal marco institucional corresponde a todos los que hemos hecho del servicio público nuestra opción profesional.

Gozamos de un estatuto jurídico especial respecto al resto de los trabajadores, estatuto que viene exclusivamente motivado por la trascendencia de nuestra función, con el fin de asegurar nuestra imparcialidad y nuestro neto compromiso con la legalidad constitucional y administrativa, y la principal reflexión de todo servidor público, en fechas propicias como las actuales, ha de dirigirse a evaluar su comportamiento y su compromiso profesional con los principios que rigen el ejercicio de la función pública. Para no perder la perspectiva necesaria que da sentido a nuestra condición y a la función de servicio que nos corresponde.

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